Hay historias que no comienzan con certezas, sino con preguntas.
Durante mucho tiempo, cargué silencios, ausencias y momentos difíciles que marcaron distintas etapas de mi vida.
Como muchos, atravesé procesos internos que no siempre supe cómo expresar.
Con el tiempo entendí algo importante: el dolor no tiene la última palabra.
Ese proceso de comprender, ordenar y sanar fue el que dio origen a este libro.
“De las heridas al propósito” no es simplemente un texto.
Es el resultado de una historia real, atravesada por luchas internas, preguntas profundas y un camino de reconstrucción.
No fue escrito para exponer el pasado, sino para darle sentido.
No fue pensado solo como testimonio, sino como una herramienta para quienes hoy están atravesando situaciones similares.
Creo profundamente que muchas personas cargan heridas en silencio.
Y también creo que siempre existe la posibilidad de sanar, reconstruirse y volver a creer.
Este libro nace con ese propósito.
En las próximas horas estará disponible en Amazon para quienes deseen leerlo.
Porque el pasado influye, pero no determina el destino.
Y porque aún después de las etapas más difíciles, siempre es posible comenzar de nuevo.
Hay momentos en la vida que lo cambian todo. Decisiones, encuentros, experiencias… pero hay uno en particular que marcó un antes y un después en mi historia. Hoy quiero compartir con vos no solo un testimonio, sino una realidad: Dios transforma vidas. Antes de Cristo: una vida sin dirección Quiero empezar siendo completamente honesto. Antes de conocer a Cristo, mi vida era un caos. Era una persona difícil: soberbio, egoísta, orgulloso y muchas veces hiriente con mis palabras. La convivencia conmigo no era fácil, y mi interior estaba lejos de la paz. Pero aunque yo no lo sabía, Dios ya estaba obrando. El día que todo comenzó El 17 de mayo de 2012 llegué por primera vez a una iglesia. No fue por convicción profunda, sino por curiosidad. Dos personas me hablaron del amor de Cristo y acepté la invitación sin imaginar lo que vendría. Ese día no cambió todo de inmediato… pero Dios empezó a trabajar en mi corazón. Sentí algo distinto: paz, amor, aceptación. Un ambiente que nunca an...

Comentarios