Vivimos como si el mañana estuviera garantizado.
Hacemos planes, postergamos decisiones, dejamos palabras sin decir… y rara vez nos detenemos a pensar en algo incómodo pero real:
¿Qué harías si supieras que te queda poco tiempo de vida?
El tiempo: un recurso que no vuelve
Muchas veces no valoramos la vida que tenemos.
Descuidamos lo importante:
las personas que amamos
los momentos simples
las oportunidades de hacer lo correcto
Vivimos con indiferencia, como si siempre hubiera otra oportunidad.
Pero la verdad es esta:
el tiempo que pasa, no vuelve.
Decisiones que destruyen en silencio
Cuando alejamos a Dios del centro de nuestra vida, comenzamos a construir sobre bases débiles.
Los vicios, las malas compañías, los hábitos incorrectos y una vida superficial pueden parecer inofensivos al principio… pero con el tiempo destruyen todo.
Dios no diseñó una vida vacía.
Dios pensó en una vida firme, con propósito, con dirección.
“Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la edifican.”
— Salmo 127:1
Volver al diseño correcto
Todos anhelamos lo mismo:
una vida plena
paz
estabilidad
propósito
Pero eso no se logra sin Dios.
Cuando Él ocupa el lugar correcto, todo empieza a ordenarse.
La familia, los hijos, las decisiones… todo cobra sentido.
“Los hijos son herencia del Señor, recompensa que Él da.”
— Salmo 127:3
Escuchar a tiempo
Dios siempre habla.
A veces a través de situaciones, otras veces a través de personas… y muchas veces a través de Su palabra.
La pregunta es:
¿estamos dispuestos a escuchar?
“Escuchen, hijos, la instrucción de un padre; presten atención y ganarán entendimiento.”
— Proverbios 4:1
Una pregunta que lo cambia todo
Volvé a pensar esto:
👉 Si te quedara poco tiempo de vida…
¿A quién llamarías?
¿Qué cambiarías?
¿Qué dejarías de hacer?
¿Qué empezarías hoy mismo?
Hoy es el día
No esperes a que sea tarde para valorar lo que hoy tenés.
No postergues lo importante.
No vivas lejos de Dios pensando que después habrá tiempo.
👉 El momento de cambiar es hoy.
Dios no quiere una vida vacía para vos.
Quiere una vida firme, con propósito y dirección.
Pero esa decisión… es tuya.
Si este mensaje habló a tu vida, compartilo con alguien que lo necesite.
Walter David Miño
“Palabras de Fe y Esperanza”

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