Durante la última semana de diciembre, los locutores suelen hacer un repaso de los sucesos importantes del año que termina: éxitos y fracasos de personas destacadas, desastres naturales, desafíos económicos y muertes de líderes y celebridades.
Por lo general, los acontecimientos más sorprendentes son los más publicitados.
Si hicieras un repaso de este año en tu vida, ¿qué aparecería en la lista?
¿Algún hecho inesperado te hizo cuestionar a Dios o te llevó a experimentar más intensamente Su bondad?
El Salmo 77 registra el lamento de una persona angustiada que creía que a Dios ya no le interesaba nada.
«¿Ha cesado para siempre su misericordia?
¿Se ha acabado perpetuamente su promesa?».
No obstante, aun en su desesperación, el salmista dijo: «Me acordaré de las obras de JAH; sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas» .
Eso le trajo como resultado una confianza y esperanza renovadas: «Tú eres el Dios que hace maravillas; hiciste notorio en los pueblos tu poder».
Mientras piensas en el año que pasó, ¿por qué no escribes los acontecimientos importantes que experimentaste?
No tengas temor de incluir tus dificultades y decepciones, sino acuérdate de considerar todas las formas en que Dios estuvo contigo.
En medio de todas las complicaciones, siempre encontraremos que Dios es fiel.
Me acordaré de las obras de JAH; sí, haré yo memoria de tus maravillas antiguas.
—Salmo 77:11
Las dificultades de la vida nos dan la oportunidad de experimentar la fidelidad de Dios.
Buen comienzo de año!!!
Hay momentos en la vida que lo cambian todo. Decisiones, encuentros, experiencias… pero hay uno en particular que marcó un antes y un después en mi historia. Hoy quiero compartir con vos no solo un testimonio, sino una realidad: Dios transforma vidas. Antes de Cristo: una vida sin dirección Quiero empezar siendo completamente honesto. Antes de conocer a Cristo, mi vida era un caos. Era una persona difícil: soberbio, egoísta, orgulloso y muchas veces hiriente con mis palabras. La convivencia conmigo no era fácil, y mi interior estaba lejos de la paz. Pero aunque yo no lo sabía, Dios ya estaba obrando. El día que todo comenzó El 17 de mayo de 2012 llegué por primera vez a una iglesia. No fue por convicción profunda, sino por curiosidad. Dos personas me hablaron del amor de Cristo y acepté la invitación sin imaginar lo que vendría. Ese día no cambió todo de inmediato… pero Dios empezó a trabajar en mi corazón. Sentí algo distinto: paz, amor, aceptación. Un ambiente que nunca an...

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