Hay momentos en la vida que lo cambian todo. Decisiones, encuentros, experiencias… pero hay uno en particular que marcó un antes y un después en mi historia.
Hoy quiero compartir con vos no solo un testimonio, sino una realidad: Dios transforma vidas.
Antes de Cristo: una vida sin dirección
Quiero empezar siendo completamente honesto.
Antes de conocer a Cristo, mi vida era un caos. Era una persona difícil: soberbio, egoísta, orgulloso y muchas veces hiriente con mis palabras. La convivencia conmigo no era fácil, y mi interior estaba lejos de la paz.
Pero aunque yo no lo sabía, Dios ya estaba obrando.
El día que todo comenzó
El 17 de mayo de 2012 llegué por primera vez a una iglesia.
No fue por convicción profunda, sino por curiosidad.
Dos personas me hablaron del amor de Cristo y acepté la invitación sin imaginar lo que vendría.
Ese día no cambió todo de inmediato… pero Dios empezó a trabajar en mi corazón.
Sentí algo distinto: paz, amor, aceptación. Un ambiente que nunca antes había experimentado.
Aunque muchas veces quise irme, algo me retenía.
Hoy sé que era Dios.
“Si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.”
— 2 Corintios 5:17
Un proceso que transformó mi interior
No fue de un día para otro. Fue un proceso.
Cada mensaje, cada palabra, cada encuentro… Dios me confrontaba. Me mostraba lo que debía cambiar: el orgullo, el rencor, las actitudes, los hábitos.
No fui juzgado. Fui amado.
No fui rechazado. Fui restaurado.
Y eso hizo toda la diferencia.
Una decisión que marcó mi fe
El 20 de octubre de 2013 tomé una decisión que selló mi compromiso con Dios: pasé por las aguas bautismales.
Ese día declaré públicamente que mi vida le pertenecía a Cristo.
Fue más que un acto simbólico.
Fue un punto de quiebre.
Una nueva etapa: mi matrimonio
Dios no solo transformó mi interior, también ordenó mi vida.
El 15 de febrero de 2015 me comprometí con mi esposa, Adriana Garnica.
El 1 de abril nos casamos por civil, y el 3 de abril sellamos nuestro pacto delante de Dios.
Nuestro matrimonio no ha sido perfecto, pero sí ha sido sostenido por la gracia de Dios.
Y eso lo cambia todo.
Dios siempre estuvo ahí
Mirando hacia atrás, entiendo algo con claridad:
Dios siempre me estuvo buscando.
Desde niño, Él ya hablaba a mi vida:
En programas de radio
En el ejemplo de familias cristianas
En pequeños detalles que hoy cobran sentido
Nada fue casualidad.
Hoy puedo decirlo con certeza
Después de años caminando con el Señor, puedo afirmar algo sin dudas:
👉 La mejor decisión que una persona puede tomar es entregarle su vida a Cristo.
Él:
restaura
transforma
da propósito
sana el corazón
Un llamado a no rendirse
Si estás leyendo esto y sentís que tu vida necesita un cambio…
No lo postergues.
Dios sigue llamando.
Dios sigue restaurando.
Dios sigue transformando vidas.
Oración final
Hoy le pido a Dios que Su fuego nunca se apague en mi vida, que me permita perseverar y seguir siendo un instrumento útil en Sus manos.
Porque entiendo algo:
sin Él, nada soy.
“Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?”
— Romanos 8:31
Gracias por leer
Gracias por tomarte el tiempo de leer mi historia.
Si este mensaje habló a tu vida, compartilo con alguien que lo necesite.
Walter David Miño
“Palabras de Fe y Esperanza”
Vivimos como si el mañana estuviera garantizado. Hacemos planes, postergamos decisiones, dejamos palabras sin decir… y rara vez nos detenemos a pensar en algo incómodo pero real: ¿Qué harías si supieras que te queda poco tiempo de vida? El tiempo: un recurso que no vuelve Muchas veces no valoramos la vida que tenemos. Descuidamos lo importante: las personas que amamos los momentos simples las oportunidades de hacer lo correcto Vivimos con indiferencia, como si siempre hubiera otra oportunidad. Pero la verdad es esta: el tiempo que pasa, no vuelve. Decisiones que destruyen en silencio Cuando alejamos a Dios del centro de nuestra vida, comenzamos a construir sobre bases débiles. Los vicios, las malas compañías, los hábitos incorrectos y una vida superficial pueden parecer inofensivos al principio… pero con el tiempo destruyen todo. Dios no diseñó una vida vacía. Dios pensó en una vida firme, con propósito, con dirección. “Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan lo...
Comentarios