Ir al contenido principal

Excusas para no orar

Porque las Personas nos cuesta Tanto Orar, no importa tu Religión o Ministerio al Cual Pertenezca,
Orar no es Repetir reiteradamente como un disco rayado.
Orar es Hablar con Dios,como si fuese que esta hablando con un amigo o un Familiar
Aunque la respuesta de Dios sea un “no” o un “después”, no hay cosa más reconfortante que la oración de fe. 
Y si esto es así, ¿por qué para muchos cristianos resulta tan difícil adoptar una rutina de oración? 
A continuación una lista de excusas para no orar. 
A lo mejor usted conoce algunas más.
1. “Estoy demasiado ocupado!”
(Jesús tuvo un ministerio lleno de horario pero no hizo tiempo para orar.)
2. “Yo no sé cómo hacerlo bien.”
(¿Y si sólo tratas de hablar con Dios como si fuera un amigo?)
3. “No funciona de todos modos.”
(No fue así como Jesús o la iglesia primitiva trataron.)
4. “La oración sólo nos cambia a nosotros, no las situaciones.”
(¿Quién te dijo eso? ¡Cambia los dos!)
5. “No sueno bien cuando oro”.
(La verdadera oración es una expresión del corazón, no un concurso de oratoria).
6. “Prefiero leer la Biblia más que orar.”
(Sin los dos sólo es una conversación de una vía)
7. “Dios no me toma en serio.”
(Sí, sobre todo si no hablas con él. ¡Empieza ahora!)
8. “Se siente raro”.
(Lo mismo sucede con la piel de una piña, pero sabe muy bien.)
9. “La gente puede burlarse de mí si me ven orar.”
(¡Bien! La persecución fortalece  Mateo 5:11-12)
10. “Yo no sé por dónde empezar.”
(¿Qué tal si comienzas con la oración del Señor ?)

Comentarios

Entradas populares de este blog

Un cambio que marcó mi vida: de un corazón herido a una vida transformada por Dios

Hay momentos en la vida que lo cambian todo. Decisiones, encuentros, experiencias… pero hay uno en particular que marcó un antes y un después en mi historia. Hoy quiero compartir con vos no solo un testimonio, sino una realidad: Dios transforma vidas. Antes de Cristo: una vida sin dirección Quiero empezar siendo completamente honesto. Antes de conocer a Cristo, mi vida era un caos. Era una persona difícil: soberbio, egoísta, orgulloso y muchas veces hiriente con mis palabras. La convivencia conmigo no era fácil, y mi interior estaba lejos de la paz. Pero aunque yo no lo sabía, Dios ya estaba obrando. El día que todo comenzó El 17 de mayo de 2012 llegué por primera vez a una iglesia. No fue por convicción profunda, sino por curiosidad. Dos personas me hablaron del amor de Cristo y acepté la invitación sin imaginar lo que vendría. Ese día no cambió todo de inmediato… pero Dios empezó a trabajar en mi corazón. Sentí algo distinto: paz, amor, aceptación. Un ambiente que nunca an...

¿Qué harías si te quedara poco tiempo de vida? Una reflexión que no podés ignorar

Vivimos como si el mañana estuviera garantizado. Hacemos planes, postergamos decisiones, dejamos palabras sin decir… y rara vez nos detenemos a pensar en algo incómodo pero real: ¿Qué harías si supieras que te queda poco tiempo de vida? El tiempo: un recurso que no vuelve Muchas veces no valoramos la vida que tenemos. Descuidamos lo importante: las personas que amamos los momentos simples las oportunidades de hacer lo correcto Vivimos con indiferencia, como si siempre hubiera otra oportunidad. Pero la verdad es esta: el tiempo que pasa, no vuelve. Decisiones que destruyen en silencio Cuando alejamos a Dios del centro de nuestra vida, comenzamos a construir sobre bases débiles. Los vicios, las malas compañías, los hábitos incorrectos y una vida superficial pueden parecer inofensivos al principio… pero con el tiempo destruyen todo. Dios no diseñó una vida vacía. Dios pensó en una vida firme, con propósito, con dirección. “Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan lo...

Nunca se olvida a quien se quiere

Solo me queda decirte adiós para toda la vida, aunque toda la vida siga pensando en ti. Cuando te perdimos te lloré con el alma. Podremos amar mucho a alguien, pero jamás le amaremos tanto como le podremos extrañar, después de haber perdido algo que era muy importante y valioso para nosotros. Cuando perdemos a alguien importante en nuestra vida, lo que no se va en lágrimas, se va en suspiros. Despedirse cuando se quiere no duele, duelen todos los momentos que se irán con ese adiós. Extrañamos esas conversaciones sin hablar, esas miradas de comprensión y esos "te quiero" sin decir nada. Hay recuerdos que nunca se borrarán y personas que nunca se olvidarán, aunque lo intentemos. Cómo duele pensar y no tenerlo a nuestro lado, como duele soñar y comprender que nunca mas lo tendremos con nosotros. No hay nada que duela tanto como extrañar a alguien y saber que no podemos hacer nada al respecto. A veces llorar parece de tontos, pero es que a veces las palabras no pueden decir, lo...