Triste, conmovedor, motivador o tormentoso, destructivo, temerario o impactante.
Todos tenemos una historia que testificar quienes por misericordia de Dios hemos hemos sido salvo,
Dios restaura al débil, fortalece al cansado y renueva al que creyó no tener destino.
Por más que lo dudes, no estás solo en el camino.
Tan solo tienes que levantarte una vez más, y saber que Dios te permite transitar por ese valle para cumplir Su propósito contigo.
Simplemente, como te diría un amigo, ese es el “estilo de Dios”.
Pablo, un hermano que en su vida pasada estuvo enredado en la delincuencia y el secuestro en Argentina, hoy en día es testifica que la libertad la da Dios y en El encuentras la felicidad, Dios hizo el milagro de ayudarlo y encontrarlo a tiempo y poder salvar su alma y la de su familia, hoy en día predica en colectivos y plazas de lugares públicos anunciando las buenas nuevas de Salvación. ¡Dios te bendiga !
https://www.youtube.com/watch?v=2UXW0wh_dpg&feature=youtu.be
Hay momentos en la vida que lo cambian todo. Decisiones, encuentros, experiencias… pero hay uno en particular que marcó un antes y un después en mi historia. Hoy quiero compartir con vos no solo un testimonio, sino una realidad: Dios transforma vidas. Antes de Cristo: una vida sin dirección Quiero empezar siendo completamente honesto. Antes de conocer a Cristo, mi vida era un caos. Era una persona difícil: soberbio, egoísta, orgulloso y muchas veces hiriente con mis palabras. La convivencia conmigo no era fácil, y mi interior estaba lejos de la paz. Pero aunque yo no lo sabía, Dios ya estaba obrando. El día que todo comenzó El 17 de mayo de 2012 llegué por primera vez a una iglesia. No fue por convicción profunda, sino por curiosidad. Dos personas me hablaron del amor de Cristo y acepté la invitación sin imaginar lo que vendría. Ese día no cambió todo de inmediato… pero Dios empezó a trabajar en mi corazón. Sentí algo distinto: paz, amor, aceptación. Un ambiente que nunca an...

Comentarios