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Juzgar es malo!!!

Este es el gran mito que se sostiene dentro de las iglesias: pensar que cuando un miembro se va a otra iglesia, es porque esta otra congregación lo “robó” o lo “atrajo”. Siempre que una persona cambia de lugar es porque siente un malestar interior. Es muy difícil o es imposible que una persona que se siente bien interiormente en un lugar, que se siente bien con determinadas personas, se vaya a otro lugar. Es decir, una persona es “atraída” por otro lugar, pero en realidad no es la atracción lo que la mueve hacia la otra iglesia, sino el intento por resolver su malestar. Echarle la culpa a otra iglesia de que “le robo un miembro” es tan ridículo. Cuando una persona se va de la iglesia, el pastor comete un gran error, muchas veces, de vivir esa salida como una traición que el hermano le hace al pastor y su bronca no le permite analizar objetivamente “el malestar interior del que sufre“. La primera conclusión a la que tenemos que llegar -aunque sea dolorosa- es saber que siempre que alguien se va de nuestra iglesia es porque ha habido un malestar interior que ha sido como un resorte, un disparador, un impulsor, que lo llevó a buscar otro lugar. Claro, es mas fácil decir “me robaron la oveja”, porque esto calma la angustia y pone las culpas afuera, “el otro es el culpable, no yo”. “El otro pastor”, “la otra iglesia”, la que “sedujo”, la que “hipnotizó”: “Yo, pastor y mi iglesia, no tenemos nada que ver. Mientras sigamos pensando así, nunca entraremos en el nivel de la excelencia. El maltrato existe fundamentalmente en iglesias o pastores que castigan cuando predican, que en sus mensajes destilan odio, ira, resentimiento. Inmediatamente, cuando el pastor se entera que alguien tiene algún problema, lo usa como una anécdota en sus mensajes. Todo el mundo en la iglesia empieza a mirarse; ya saben de quién se está hablando. Por un lado, el maltrato se ejerce a través de las maldiciones: “Si te vas de acá… te va a ir mal”, “El que se va de acá, lo voy a denunciar públicamente”. Por otro lado, el maltrato espiritual está regido por la culpa, la manipulación y la des-calificación. Gritarle al miembro, humillarlo en público o en privado, descalificarlo en público, etc. Sin embargo, tienes que entender que si por la gracia de Dios has visto la verdad, conoces el verdadero evangelio conforme a la Biblia, y el Espíritu Santo te está guiando a otra parte, Si eres un árbol que logró empezar a crecer de manera firme y saludable en la verdad a pesar de estar en medio de tierra infértil y dañada, es solo por la gracia de Dios. Y si Dios te guía a otra parte para que sigas creciendo y sirvas más y mejor a tus hermanos en la fe, no es bueno excusarte diciendo que debes quedarte donde empezaste a crecer.

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