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Vencer la Diferencia

Aquella tarde cuando la multitud se movía siguiendo los pasos del señor Jesucristo, Zaqueo pensaba como el podría acercarse lo suficiente a Jesús para por lo menos escuchar de cerca la voz de aquel maestro que venía cautivando las mentes de algunos y perturbando las de otros.
El problema que Zaqueo tenía que enfrentar era el hecho de que físicamente era corto de estatura. Muchas veces se había acercado con las pretensiones de escuchar a Jesús, pero siempre quedaba fuera de círculo por dos razones: su baja estatura y el hecho de que era el jefe de los cobradores de impuestos contratados por el imperio romano.
Las burlas a causa de su estatura y los insultos por su carácter de cobrador de impuestos lo alejaban siempre de la posibilidad de escuchar al menos la parte de un mensaje del maestro. Pero ahora estaba dispuesto a que aquella tarde fuera diferente la situación.
Cuando a la distancia vio venir la multitud, observó con atención la calle por la que el maestro transitaba y realizando los cálculos sobre su posible itinerario de camino, concluyo que la multitud iba a pasar bajo aquel viejo árbol que quizá nunca le había prestado atención, pero que ahora iba a ser el medio por el cual pudiera al menos contemplar de cerca el rostro del Señor.
Sin pensarlo dos veces y entendiendo que se le estaba abriendo una posibilidad para vencer su defecto físico y de esa manera poder cumplir su ardiente deseo, se subió a aquel sicómoro como lo describe la biblia y esperó a que la multitud con Jesús al medio pasaran bajo la rama del árbol a la cual se había trepado.
Poco después comenzaron a pasar bajo el árbol las primeras personas que hacían parte del grupo, pero de pronto Zaqueo nota que aquel conjunto de personas se detiene bajo el árbol al cual se ha encaramado y al instante observa los dulces ojos de Jesús que lo miran mientras de su boca sale lo que podríamos calificar como una orden: “Zaqueo; date prisa, desciende porque hoy es necesario que pose yo en tu casa” (Luc. 19)
Mirar a Jesús fue siempre su anhelo, pero escuchar que se dirigía hacia el que le indicaba que lo recibiera en su casa, colmó sus expectativas.
Estos podía ser el privilegio de un Lázaro que siempre se preocupó por que Jesús estuviera cómoda allí en Betania o de un simón, que lo agasajaba con suculentos banquetes, pero pensar que el hijo de Dios llegara a la casa de un odiado publicano era una opción que jamás esperó.
Aquel día zaqueo fue colmado de gozo y en medio de la fiesta que mandó realizar para Jesús, su corazón fue vuelto hacia Dios y entendiendo los abusos que había cometido se puso de pie y declaró algo que nunca nadie pensó que pudiera salir de la boca de un agente de roma: “Señor; la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado, se lo devuelvo cuadruplicado”
Aquel día Zaqueo fue feliz por fin y alcanzó el sueño de su corazón y dejo de sentirse inferior a causa de su estatura. La multitud iba caminado siguiendo a Jesús, él tenía a Jesús en su casa.
Querido lector, cuantas veces te has sentido disminuido, rechazado, discriminado, despreciado y hasta insultado por el hecho de ser diferente a los demás por tener algún defecto físico emocional que te ha hecho sentir inferior y menos que otras personas.
El secreto de todo esto es aceptar que no podemos cambiar la situación cualquiera que sea, aprender a convivir con ella y buscar hacerla el trampolín para saltar hacia vida diferente y feliz.
No por ser enano se tiene que ser infeliz: Nelson Ned fue llamado el pequeño gigante de la canción; Dani Devito con sus 1:45 de estatura es uno de los actores más reconocidos, Gary Colman fue la estrella central de la serie Blanco y negro; Kenny Baker se hizo famoso interpretando al robot Arturito en la guerra de las galaxias y a todos ellos les tocó vencer aquello que los hizo diferentes a los demás: La baja estatura.
Puede ser por la estatura, por tu complexión física, por ser demasiado gordo o demasiado flaco o porque el color de tu Piel es diferente al del resto de tu clase o lugar de trabajo, que te has sentido menos, pero recuerda si ellos triunfaron, tu también puedes hacerlo, porque tú tienes algo que ellos no tuvieron: la ayuda de Dios a quien tu honras con tu vida.
Jesús dio vista al ciego, levanto al paralitico, sanó a la mujer encorvada, le restableció la mano al manco, libero al Gadareno y su gracia se sigue derramando sobre todos aquellos que quieran acogerse a su gracia y misericordia
Si aún dudas de la gracia y el amor de Dios que cambia la tristeza en gozo, yo te desafío a que pruebes hoy. Esta puede ser la oportunidad que por tanto tiempo has estado esperando.
Dios te bendiga:
Ptor. Ismael E. Parrado P.
Movimiento Misionero Mundial
C.A.B.A.

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