Ir al contenido principal

Los Chismosos Murmuradores


Es conocido por muchos de nosotros la cantidad de murmuraciones que existe en nuestra Vida Cotidiana.
El día de hoy escuché un punto muy interesante y con asidero bíblico: y si lo Trasladamos a Nuestra Vida Cotidiana sin Importar nuestra Creencia Religiosa??
“El que habla mal de otro es porque está tratando de justificar y/o esconder algo en si mismo”.
Cuando persona que habla mal de otra o simplemente comenta un rumor que escuchó debería de preguntarse que está mal en si mismo, porqué estoy dando pie a la amargura y al resentimiento y encontrar la raíz del problema, cuando alguien habla mal de su pastor o de su iglesia quizás son celos, envidia o simplemente esas ganas absurdas de entorpecer la obra de Dios, tal vez no de manera deliberada pero si influenciado por aspectos espirituales que quizás hasta desconocemos.
Veamos a María y Aaron, su verdadera causa para murmurar eran los celos que el ministerio de Moisés estaba generando en ellos, ahora analiza en ti… 
Cuando has levantado algún comentario sobre alguien porqué razón lo has hecho, que motivó esta actitud en ti y te pido algo, no hagas lo contrario, es decir no analices a las personas que alguna vez hablaron de ti y no trates de ver que motivó a ellos a hablar mal de ti, porque sino esto se convertiría en un circulo infinito.
Veamos y analicemos nuestro corazón y pidámosle al Señor que nos permita discernir y cambiar por completo y dejar atrás ese tipo de actitudes que dañan nuestra vida, ministerio y hacen mucho daño a la iglesia.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Un cambio que marcó mi vida: de un corazón herido a una vida transformada por Dios

Hay momentos en la vida que lo cambian todo. Decisiones, encuentros, experiencias… pero hay uno en particular que marcó un antes y un después en mi historia. Hoy quiero compartir con vos no solo un testimonio, sino una realidad: Dios transforma vidas. Antes de Cristo: una vida sin dirección Quiero empezar siendo completamente honesto. Antes de conocer a Cristo, mi vida era un caos. Era una persona difícil: soberbio, egoísta, orgulloso y muchas veces hiriente con mis palabras. La convivencia conmigo no era fácil, y mi interior estaba lejos de la paz. Pero aunque yo no lo sabía, Dios ya estaba obrando. El día que todo comenzó El 17 de mayo de 2012 llegué por primera vez a una iglesia. No fue por convicción profunda, sino por curiosidad. Dos personas me hablaron del amor de Cristo y acepté la invitación sin imaginar lo que vendría. Ese día no cambió todo de inmediato… pero Dios empezó a trabajar en mi corazón. Sentí algo distinto: paz, amor, aceptación. Un ambiente que nunca an...

¿Qué harías si te quedara poco tiempo de vida? Una reflexión que no podés ignorar

Vivimos como si el mañana estuviera garantizado. Hacemos planes, postergamos decisiones, dejamos palabras sin decir… y rara vez nos detenemos a pensar en algo incómodo pero real: ¿Qué harías si supieras que te queda poco tiempo de vida? El tiempo: un recurso que no vuelve Muchas veces no valoramos la vida que tenemos. Descuidamos lo importante: las personas que amamos los momentos simples las oportunidades de hacer lo correcto Vivimos con indiferencia, como si siempre hubiera otra oportunidad. Pero la verdad es esta: el tiempo que pasa, no vuelve. Decisiones que destruyen en silencio Cuando alejamos a Dios del centro de nuestra vida, comenzamos a construir sobre bases débiles. Los vicios, las malas compañías, los hábitos incorrectos y una vida superficial pueden parecer inofensivos al principio… pero con el tiempo destruyen todo. Dios no diseñó una vida vacía. Dios pensó en una vida firme, con propósito, con dirección. “Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan lo...

Nunca se olvida a quien se quiere

Solo me queda decirte adiós para toda la vida, aunque toda la vida siga pensando en ti. Cuando te perdimos te lloré con el alma. Podremos amar mucho a alguien, pero jamás le amaremos tanto como le podremos extrañar, después de haber perdido algo que era muy importante y valioso para nosotros. Cuando perdemos a alguien importante en nuestra vida, lo que no se va en lágrimas, se va en suspiros. Despedirse cuando se quiere no duele, duelen todos los momentos que se irán con ese adiós. Extrañamos esas conversaciones sin hablar, esas miradas de comprensión y esos "te quiero" sin decir nada. Hay recuerdos que nunca se borrarán y personas que nunca se olvidarán, aunque lo intentemos. Cómo duele pensar y no tenerlo a nuestro lado, como duele soñar y comprender que nunca mas lo tendremos con nosotros. No hay nada que duela tanto como extrañar a alguien y saber que no podemos hacer nada al respecto. A veces llorar parece de tontos, pero es que a veces las palabras no pueden decir, lo...